Mittwoch, 23. Mai 2018

El tercer género.

Los "Muxes"

Una de las cosas más sorprendentes que puede tener un país, es que tenga cosas que puedan sorprender incluso a sus propios habitantes.
Ese fue mi caso cuando, allá por el 2015 escuché por primera vez de la existencia de un fenómeno cultural mexicano, el cual era totalmente desconocido para mí: los muxes (en alemán sonaría "musche").
La primera vez que mi novia me contó de ellos (o ellas), no le entendí completamente. Le pregunté que qué era eso o con qué se comía. Muxes. Al fin y al cabo sonaba como algún platillo que seguramente tendría que estar hecho de maíz, o algo por el estilo. Pero ella siguió insistiendo en preguntarme, que si en verdad no los conocía. Poco a poco empecé a perder la paciencia al constatar que, en efecto, era algo que no conocía. ¡Y era mexicano!
Pues bien, me contó algo que me dejó por unos minutos sin habla: en el sur de México existe una tradición en los pueblos zapotecas, de que algún hijo varón que no se case en una familia, debe travestirse y tomar el papel de una mujer para cuidar de los padres en su vejez. Se tiene que volver "muxe". De hecho, al parecer, el término viene precisamente de la palabra "mujer". Los indígenas zapotecas indigenizaron la palabra mujer, y como consecuencia crearon el término "muxe".
Mi primera reacción al escuchar semejante relato fue la del mexicano orgulloso que desacredita lo escuchado porque siente que es una pérdida de esencia el reconocer ante un extranjero, que ignora de lo que está hablando. Un rato después reconocí mi ignorancia.
Lo sorprendente radicaba también en que la práctica de dichos indígenas me parecía completamente matriarcalista, siendo que México es curiosamente una mezcla rara de machismo con matriarcalismo.
La mujer tiene un puesto todavía muy controvertido en la sociedad mexicana actual. Muchos hombres piensan (consciente o inconscientemente) que la mujer está allí para cocinar, limpiar y tener hijos, nada más. Y hay hombres que tratan a sus mujeres como si fueran inferiores en intelecto y en fuerza. Sin embargo, al mismo tiempo la madre, la esposa, la hermana y la hija tienen un puesto sagrado para un hombre en referencia a otros hombres. ¡Hay de aquél que se le ocurra meterse con nuestras madres, nuestras esposas, nuestras hermanas y nuestras hijas! Los italianos, los turcos y los polacos me entenderán. Así de contradictorios somos los mexicanos.
No es de extrañar que en una sociedad así, el ser mujer tenga todavía un matiz hasta cierto punto negativo. 'Naciste varón y no te casaste. Por lo tanto te tocó fregarte y hacerte mujer' - este sería sin tapujos el manifiesto de una sociedad que produce muxes.
El fenómeno de los muxes es un ejemplo claro de lo subvalorada que sigue estando la mujer en algunos ámbitos mexicanos. 
¿Ustedes qué piensan?
Aquí les dejo unos videos por si quieren echarse una 'surfeadita' en el tema...
https://www.youtube.com/watch?v=nTY-7dfyy68&t=662s
https://www.youtube.com/watch?v=kVeZJPpiRBU

Un mexicanito en Alemania.

"¿Te sientes bien en Alemania o extrañas tu tierra?" 

Ésta es una de las preguntas que más me hacen aquí en Alemania cuando se enteran de que ya llevo más de dos años viviendo entre salchichas, nieve, cerveza (la mejor), y güeros... Bueno, eso de "güeros" es un decir. Es lo que yo llamo el 'efecto chocolate'. Me explico. Cuando yo llegué por primera vez a Alemania (sobra decir que era la primera vez que yo viajaba a Europa), el primer choque cultural que sufrí fue precisamente el del color de piel: -"¡todos, absolutamente todos son güeros aquí!" me repetía yo interiormente pasmado. Con el tiempo fui viendo que no era así. Y le llamo 'efecto chocolate' porque entre nosotros, en México, sucede lo mismo. Cuando los extranjeros llegan, creén que sólo ven gente morena. Morenos y ya. 
Cuando llegas a una tienda y vas a la sección de chocolates, creés que todos son simplemente marrones y saben a cacao. Pero mirando con más detenimiento, te das cuenta de que algunos tienen más cacao que otros: 40%, 60%, 70%, 90%. 
¡A ver, que no estoy diciendo que los seres humanos somos chocolates! ¡No! 
Lo que quiero decir es que al principio no distinguía yo, al llegar aquí, entre los diferentes tipos de güeros. Con el tiempo me di cuenta (y eso me tranquilizó mucho), de que aquí en Alemania, como allá en mi México querido, la diversidad cultural y un cierto mestizaje son notorios: hay güeros-güeros, güeros-no tan güeros, güeros-pintados, güeros-cobrizos. Efecto Chocolate (versión chocolate blanco, jajaja).
El lector tiene que tener en cuenta, que en México todos los extranjeros de Europa y Norteamérica entran para nosotros en un saco enorme al que le ponemos una etiqueta que dice "güero". La palabra güero significa en México 'rubio'. Y con güero, güera implicamos el color de los cabellos y de la piel. Pues bien, el prejuicio de la 'güerés' o 'güereidad' se me fue cayendo de los ojos conforme iba estableciéndome en las tierras teutonas. Me di cuenta de que nada hay nuevo bajo el sol, y que el ser humano es ser humano aquí y en China (y en Alemania, por supuesto). 

Sin embargo, estaba contando lo que respondo cuando me preguntan si ya me adapté a Alemania.

Tengo que admitirlo, soy un tragón de marca mayor. Y como mexicano, sí que estaba preparado para el bagaje gastronómico alemán. A toda nueva persona con la que entro en contacto le cuento las 6 cosas que me han hecho amar a Alemania: mi novia, la cerveza, las salchichas, el pan, el queso y el chocolate. Con esas seis cosas pueden llevarme a dónde sea, que allí estaré completamente en paz. 
Esto adquiere una importancia inusitada si se toma en cuenta mi nacionalidad. El mexicano es un ser extraño: casi nunca se atreve a salir de su patria (sin tomar en cuenta a los que se van de 'mojados' a los Estados Unidos en busca de trabajo), pero cuando se determina, entonces lo hace radicalmente y termina viviendo una vida entera en el nuevo país que lo acoge. Así me pasó a mí. 
Y creo saber cuál es el punto principal que interviene a la hora de tener miedo de ir a otro país. Es la comida. Tengo la teoría de que el mexicano es como los tamagotchis. ¿Recuerdan? Esas mascotitas virtuales japonesas que tenías que alimentar constantemente para que no se murieran. De la misma manera, el mexicano necesita que lo alimenten constantemente con tacos, quesadillas, sopes, pozole, enchiladas, huaraches, flautas, burritos, xalbutes, tacos dorados, tortillas, chiles, etc. De lo contrario se muere de tristeza. 
Muchos se preguntarán, mutatis mutandis, si acaso yo no extraño todo eso. Incluso se puede pensar que soy un mexicano atípico. No es así. Sucede que yo tengo de vez en cuando la oportunidad de cocinar todos esos platillos tan deliciosos que han hecho nuestra cocina tan apreciada a lo largo del mundo. Por lo cual, a todas esas 6 delicias alemanas que ya he mencionado más arriba hay que sumar los platillos que de vez en cuando me preparo (bueno, en realidad siempre preparo para mi novia y para mí). 
Por ello es que no encuentro difícil vivir en Alemania. Y mi patria la llevo conmigo en mi corazón, así que no tengo razón para extrañarla, porque

está aquí conmigo siempre. 
Por lo demás, ya puedo decir que mi corazón tiene la mitad pintada de verde, blanco y rojo, y la otra mitad pintada de negro, rojo y oro. ¡Qué viva México y Alemania, hijos del maíz güero! 


Mittwoch, 2. Mai 2018

1° de mayo en Alemania

¡Qué caray! Cochecito + Cervezas = 1° de mayo. 

Uno nunca sabe hasta qué punto la repetición no rutinaria de actividades se convierte o llega a ser tradición. Lo cierto es que, normalmente, las tradiciones, que llegaron a convertirse en tales, gozan de una buena reputación. Dicho con otras palabras, normalmente las tradiciones tienen un caracter más positivo que negativo. 
Éste, queridos lectores, es el caso del primero de mayo en Alemania. ¡Madre Santísima! Para muchos alemanes se ha convertido en la fiesta sagrada del reunirse con amigos para pasar un día de descanso agradable. Bueno, esto si no se toma en cuenta que normalmente en alemania el primero de mayo casi siempre... llueve. Sin embargo, no es problema, porque se lleva cerveza en el camino. Como en aquel viejo refran español: "Con queso, pan y vino... se hace el camino". 
Eso de la cerveza en la calle ya era de admirar para nosotros los hispanohablantes desde el primer momento que pusimos pie en el aeropuerto de Frankfurt. En nuestros países, la regulación del alcohol es muy estricta: beber en la calle está prohibido. Por ello nos sentimos en el paraíso cuando sabemos que aquí, en Alemania, podemos ir tomando nuestra cerveza en lata sin necesidad de disfrazarla con una lata de Coca-Cola® (https://www.youtube.com/watch?v=w-_dyglYSGI).
Analicémoslo por un momento. Que el primero de mayo puedas no sólo cargar una cerveza, sino ¡un cochecito lleno de cervezas, parrilla para salchichas asadas y bocinas para poner tu música favorita!, es el cielo en la tierra. 
Es precioso ver los grupos de jóvenes jalando sus carritos, paseando por los viñedos, cantando y tomando, e incluso dando y recibiendo de las variadas barbacoas que tienen lugar en los distintos jardines privados de la región. 
Es una tradición muy chula, la verdad. Hay quien podría pensar que la licencia de tomar por la calle propicia las borracheras desmedidas: en los cuatro años que llevo viviendo aquí, no he visto nunca ningún desfiguro extremo. Sí, sí los hay que se ponen hasta el 'cuete', pero por eso es lindo que los amigos y amigas vayan juntos, porque así todos se cuidan entre sí. 
Ojalá que vengan muchos primeros de mayo más en el futuro para poder continuar con esta tradición tan original y, en cierto sentido, especial.

Reflexión final

Hemos llegado al final del curso. Todos los temas que hemos tratado han sido muy interesantes. La razón es la siguiente: como mexicano q...