Mittwoch, 23. Mai 2018

Un mexicanito en Alemania.

"¿Te sientes bien en Alemania o extrañas tu tierra?" 

Ésta es una de las preguntas que más me hacen aquí en Alemania cuando se enteran de que ya llevo más de dos años viviendo entre salchichas, nieve, cerveza (la mejor), y güeros... Bueno, eso de "güeros" es un decir. Es lo que yo llamo el 'efecto chocolate'. Me explico. Cuando yo llegué por primera vez a Alemania (sobra decir que era la primera vez que yo viajaba a Europa), el primer choque cultural que sufrí fue precisamente el del color de piel: -"¡todos, absolutamente todos son güeros aquí!" me repetía yo interiormente pasmado. Con el tiempo fui viendo que no era así. Y le llamo 'efecto chocolate' porque entre nosotros, en México, sucede lo mismo. Cuando los extranjeros llegan, creén que sólo ven gente morena. Morenos y ya. 
Cuando llegas a una tienda y vas a la sección de chocolates, creés que todos son simplemente marrones y saben a cacao. Pero mirando con más detenimiento, te das cuenta de que algunos tienen más cacao que otros: 40%, 60%, 70%, 90%. 
¡A ver, que no estoy diciendo que los seres humanos somos chocolates! ¡No! 
Lo que quiero decir es que al principio no distinguía yo, al llegar aquí, entre los diferentes tipos de güeros. Con el tiempo me di cuenta (y eso me tranquilizó mucho), de que aquí en Alemania, como allá en mi México querido, la diversidad cultural y un cierto mestizaje son notorios: hay güeros-güeros, güeros-no tan güeros, güeros-pintados, güeros-cobrizos. Efecto Chocolate (versión chocolate blanco, jajaja).
El lector tiene que tener en cuenta, que en México todos los extranjeros de Europa y Norteamérica entran para nosotros en un saco enorme al que le ponemos una etiqueta que dice "güero". La palabra güero significa en México 'rubio'. Y con güero, güera implicamos el color de los cabellos y de la piel. Pues bien, el prejuicio de la 'güerés' o 'güereidad' se me fue cayendo de los ojos conforme iba estableciéndome en las tierras teutonas. Me di cuenta de que nada hay nuevo bajo el sol, y que el ser humano es ser humano aquí y en China (y en Alemania, por supuesto). 

Sin embargo, estaba contando lo que respondo cuando me preguntan si ya me adapté a Alemania.

Tengo que admitirlo, soy un tragón de marca mayor. Y como mexicano, sí que estaba preparado para el bagaje gastronómico alemán. A toda nueva persona con la que entro en contacto le cuento las 6 cosas que me han hecho amar a Alemania: mi novia, la cerveza, las salchichas, el pan, el queso y el chocolate. Con esas seis cosas pueden llevarme a dónde sea, que allí estaré completamente en paz. 
Esto adquiere una importancia inusitada si se toma en cuenta mi nacionalidad. El mexicano es un ser extraño: casi nunca se atreve a salir de su patria (sin tomar en cuenta a los que se van de 'mojados' a los Estados Unidos en busca de trabajo), pero cuando se determina, entonces lo hace radicalmente y termina viviendo una vida entera en el nuevo país que lo acoge. Así me pasó a mí. 
Y creo saber cuál es el punto principal que interviene a la hora de tener miedo de ir a otro país. Es la comida. Tengo la teoría de que el mexicano es como los tamagotchis. ¿Recuerdan? Esas mascotitas virtuales japonesas que tenías que alimentar constantemente para que no se murieran. De la misma manera, el mexicano necesita que lo alimenten constantemente con tacos, quesadillas, sopes, pozole, enchiladas, huaraches, flautas, burritos, xalbutes, tacos dorados, tortillas, chiles, etc. De lo contrario se muere de tristeza. 
Muchos se preguntarán, mutatis mutandis, si acaso yo no extraño todo eso. Incluso se puede pensar que soy un mexicano atípico. No es así. Sucede que yo tengo de vez en cuando la oportunidad de cocinar todos esos platillos tan deliciosos que han hecho nuestra cocina tan apreciada a lo largo del mundo. Por lo cual, a todas esas 6 delicias alemanas que ya he mencionado más arriba hay que sumar los platillos que de vez en cuando me preparo (bueno, en realidad siempre preparo para mi novia y para mí). 
Por ello es que no encuentro difícil vivir en Alemania. Y mi patria la llevo conmigo en mi corazón, así que no tengo razón para extrañarla, porque

está aquí conmigo siempre. 
Por lo demás, ya puedo decir que mi corazón tiene la mitad pintada de verde, blanco y rojo, y la otra mitad pintada de negro, rojo y oro. ¡Qué viva México y Alemania, hijos del maíz güero! 


8 Kommentare:

  1. ¡Hola Juan!
    Acabo de leer tú articulo sobre tu primera impresión de Alemania y tenía que reír mucho :D Me encantan tus comparaciones, especialmente esta con el chocolate. Tienes razón con lo que has dicho. Si llegamos a otro país, sea México o, para ti, Alemania, lo primero que hacemos es incluir toda la gente en el mismo saco. Esto significaría: los alemanes en el de chocolate blanco, los mexicanos en este de chocolate negro; ¡ya está! Pero este comportamiento, normalmente, cambia con el tiempo ya que empezamos a prestar más atención a los pequeños detalles, es decir a la cantidad de cacao como tú has dicho. Cada uno tiene diferentes ‘ingredientes’ cuales hay que descubrir antes de juzgar. Creo que con este punto de vista es mucho más fácil ir a otro país para vivir allí :)

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  2. Hola Juan:
    ¡Qué divertido leer tu entrada! Me hiciste reír mucho :)) Me encanta tu comparación con el chocolate ... y yo seguramente soy una güera-güera. Sobre todo al lado de mi novia que es de origen turco :p
    Es verdad que juzgamos inmediatamente la gente que vemos por primera vez. Pienso que en parte lo hacemos incluso inconscientemente, pero la otra parte ... Pues, nada. Deberíamos prestar atención a no juzgar demasiado temprano ... Aunque hay también un poco de verdad en este proverbio alemán: "Der erste Eindruck zählt" (Es la primera impresión que cuenta) ... pero es la última que permanece, ¿verdad? ;)
    Un saludo,
    Larissa

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  3. Ayy...que lo han dicho ya los otros dos commentarios...¡Qué pena! No quiero repitir todo..
    Me gustan muchissimo tus dos teorías y bueno como ya hemos hablado sobre la cocina (en la classe de Fachdidaktik), ahora tengo más hambre y son las siete de la mañana... Oh boy!
    ¡¿Qué voy a cocinar hoy?! <-- que puntuación alemán, ¿eh?

    Vale...¿Te vas a quedar aquí en Alemania? o ¿Qué dice tu novia? ¿Has visitado con ella tu país? y ¿Tu familia - la echas de menos o vive aquí contigo?

    Me gusta la idea que cocinas tú por tu novia :) ¡Qué suerte!

    Un día tenemos que cocinar juntos y cambiar recetas.

    ¡Hasta luego!

    Ah, sí .. y la frase con la que me puedo identificar lo más y que me dejado muy feliz : mi patria la llevo conmigo en mi corazón, así que no tengo razón para extrañarla.

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  4. Hola Juan:

    Disfruté mucho leer tu entrada de blog. Me gusta cómo describes tu situtuaion...con mucho humor. También me encantan tus comparaciones, especialmente esta con el chocolate.

    Ya te conocí en otros cursos y creo que puedo confirmarte que te sientes muy cómodo aquí. Pero también creo que a veces puede ser muy difícil vivir un país extranjero.

    ¿Quieres volver a México alguna vez? ¿O te gustaría quedarte aquí en Alemania?

    Saludos y hasta mañana
    Teresa

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  5. Hola a todos y todas. Gracias que se tomaron la molestia de leer mi entrada. En realidad son muchos los estereotipos de los cuales tiene uno que deshacerse al momento de llegar a un nuevo país. Yo estoy muy agradecido de poder conocer la cultura alemana tan de cerca.
    En realidad no extraño mucho mi país. Sin embargo, en los momentos en que me pongo añorante, toco la guitarra y me tomo un tequilita... y se me pasa. He he.
    La verdad es que me gustaría mucho poder quedarme aquí en Alemania. Por eso estoy terminando los estudios de Magisterio para el Bachillerato Alemán, para poder impartir algún día clases en el 'cole' aquí en Baden-Württemberg.
    Veremos cómo me va...
    También me alegraría mucho poder intercambiar con ustedes en persona ideas e impresiones.
    Un saludo muy grande.

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  7. ¡Hola Juan!

    Como a los otros, tu comparación con el chocolate también me hizo reir, pero sobre todo me gusta mucho tu artículo por otras razones: siempre me impresiona muchísimo cuando alguien toma la decisión vivir en otro país. Sobre todo cuando la persona es tan joven como tú e incluso más cuando se decide mudarse a un país tan lejos de su patria. Me puedo imaginar que a veces debe de ser difícil y por esto te admiro para la decisión que tomaste.
    Me gustaría leer más sobre tus experiencias en Alemania, pero también sobre tu vida en México y como los estilos de vida se diferencian (si no es demasiado personal para ti, jaja), ¡porque eso me interesaría muchísimo!

    Un saludo
    Sarah

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  8. Hola Juan :-)

    Definitivamente es un tema emocionante. Nací en un país donde solo paso mis vacaciones hoy. En Francia. Vivo en Suiza desde hace casi 30 años. Este es minueva patría. Sin embargo, todavía me siento muy cerca de mi lugar de nacimiento. Para mí, el hogar es donde te sientes más cómodo. Donde tienes amigos, familia o simplemente donde eres feiiz. Pero eso también puede ser en varios lugares.

    Saludos y hasta pronto...
    Fabricio

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